HACE 144 AÑOS FUE LA GLORIOSA DEFENSA DE CÓRDOBA.

Por : IGNACIO  CABRAL

Todos los “ismos” habidos y por haber no serán capaces de borrar de la mente de los buenos cordobeses una fecha inmortal:  ¡¡ 21 de Mayo de 1821 !!

Los nombres gloriosos del Capitán Don Antonio Guarda-el-Muro, Coronel Don José Joaquín de Herrera, Capitán Don José Velázquez, Don Francisco de la Llave, Don Francisco de Calatayud, Don Francisco de Miranda, Capitán Félix Luna, Don Francisco Javier Gómez, Don Manuel de la Torre y del  Soldado Pascual de los Santos, todos ellos unidos al recuerdo imperecedero de tantos y tantos héroes anónimos que como un solo hombre defendieron este maravilloso jirón de suelo patrio y al que se unieron asimismo las mujeres, los niños y los ancianos; los propios españoles que ya tenían esta tierra por segunda patria y otros muchos extranjeros amantes de la libertad y de la razón: todos ellos, decimos, forman bajo el cielo de la Patria Mexicana la falange increíble que resucitó en tierras de Hidalgo la epopeya de Las Termópilas para escribir una de las páginas más luminosas sobre el tesoro que el hombre, desde que se irguió en  los albores de la prehistoria, ha luchado por conservar y defender: la libertad. Dios hizo al hombre libre, pues lo creó a su imagen y semejanza. ¿Puede acaso concebirse a un Dios Creador prisionero?  El Hombre nació para ser libre: no para ser esclavo, ni estar supeditado al capricho o voluntad de otros hombres. Por eso al iniciar estas líneas he dicho que, pese a todos los “ismos” que por desgracia gravitan en los tiempos presentes sobre gran parte de la Humanidad, los cordobeses no pueden jamás olvidar la fecha  inmarcesible del 21 de mayo de 1821. Pues ese día, teniendo como alfombra de inmortalidad el suelo ubérrimo de las edénicas Lomas de Huilango, aquel puñado de valientes escribieron con sangre generosa la página libertaria que rompió para siempre el cordón umbilical que nos ataba a España.

No quiero decir con esto que hayamos renegado del seno bienhechor que nos dio lengua, religión, cultura y nacionalidad, ¡Qué lejos estoy de ello! Pero cuando ha llegado la hora de que las trompetas del destino de los pueblos atruenen los ámbitos con el nombre de ¡¡PATRIA!!,  no hay otra alternativa que seguir fielmente los dictados de ese destino. Lo que Dios ha escrito en el libro inescrutable de los pueblos, no puede ser cambiado por la mano del hombre. Lo escrito, escrito está, reza el viejo refrán latino.

Ese 21 de Mayo de 1821 fue un fin y comienzo. Fue la encrucijada maravillosa de este gran país que es nuestro México. Fue el fin de la dominación española después de trescientos años, que aquí mismo en Córdoba se rubricó con los célebres Tratados que llevan su nombre. Por eso también hay que consignar otros dos hombres gigantescos: Agustín de Iturbide y Juan O’Donojú. Ahí está el viejo edificio del Hotel Zevallos con sus pétreos muros recordando la firma de tales Convenios. También lo están las paredes históricas de La Casa Quemada, en cuyos venerables cimientos palpitará por siempre esa chispa libertaria y heroica. Y  ya que hablamos de esta casa histórica, creemos un deber el pedir a la H. Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material de nuestra H. Ciudad, ordene que de inmediato se borren esos grotescos anuncios comerciales que hieren su fachada, otrora acribillada por la metralla realista, pues es un ultraje de lesa patria semejante ostentosa propaganda comercial. El viejo caserón de los Condes de Cevallos y La Casa Quemada son los baluartes de la independencia nacional: son el máximo orgullo de la Heroica Córdoba, pues si en la última se escribió con sangre de sacrificio una gesta inmortal, en el primero se escribió con tinta de comprensión y humanismo el inicio de una gran nación. El genio conciliador de Iturbide y su visión preclara quedaron para la posteridad esculpidos en su frase que espetó a O’Donojú:  “DADA LA BUENA FE QUE NOS ANIMA EN ESTE NEGOCIO, CREO COSA FÁCIL DESATAR EL NUDO SIN ROMPERLO”.

Y el nudo no se rompió. El nudo se desató tan solo simbólicamente pues los lazos de sangre, cultura, lengua y religión son indisolubles cuando se ha creado una Raza, cuando se han acrisolado y mezclado dos sangres en una sola, cuando sobre las ruinas prodigiosas de una gran Tenochtitlán se levantará la asombrosa Capital de una Nueva España. Cuando sobre las ruinas del Teccalli ensangrentado por Huitzilopoxtli, se yergue piadosa la luminosa Cruz de Cristo y en un abrazo virginal se funden una Santina y una Guadalupana. Cuando se forja una nacionalidad que arranca por la unión de un Hernán Cortés y una Malitzin.

Somos un pueblo con historia. Con una historia desconcertante y eterna que para nuestra fortuna estamos conociendo y estamos descubriendo al través de nuestras luchas libertarias, y de la arrolladora consecuencia de nuestra Revolución Social.

Toca a nuestras Autoridades avivar y conservar ese acervo invaluable de nuestra historia y de nuestra nacionalidad. Para ello tienen a mano la estabilidad, orden, progreso y superación en que se eleva el país.

Es hora de despertar entre nuestra juventud los sentimientos y devoción por los hombres que a costa de su sangre y de sus sacrificios a través de nuestra historia, fueron forjando paso a paso el país maravilloso en que Dios quiso que habitáramos, pues amigos, no solo de “tuis” vive el hombre.

This entry was posted in Educativa, Nacionales. Bookmark the permalink.

18,218 Responses to HACE 144 AÑOS FUE LA GLORIOSA DEFENSA DE CÓRDOBA.